Manipulación por relaciones tóxicas

LO INACEPTABLE
LO INTOLERABLE
LO INDIGNO

01. (02:41) Falta de respeto 
02. (05:08) Manipulación emocional
03. (07:13) Maltrato físico o verbal
04. (11:29) Control
05. (15:21) Humillación
06. (18:47) Indiferencia
07. (20:07) Críticas destructivas
08. (21:17) Ignorar tus necesidades
09. (22:24) Celos
10. (23:27) Engaños

Historia de la manipulación de la opinión pública

- 1900 Sigmund Freud (1856-1939)
- 1917 George Edward Creel (1876-1953)
- 1917 Comité Creel USA (1917-1919)
- 1920 Walter Lippman (1889-1974)
- 1923 Edward Bernays (1891-1995)
- 1933 Joseph Goebbels (1897-1945)
- 1935 George Gallup (1901-1984)



Manipulación por democracia: lobbies EEUU y oligarquía

 
Acertadísimo vídeo que nos cuenta como funcionan los lobbies en EEUU y como se va traspasando desde hace decenios el poder del legislativo -> al ejecutivo. ¿Tercer mandato del césar Trump? 

Manipulación por voto: Cortometraje "Guarda tu voto para cuando haya democracia"

Cortometraje que invita a la juventud consciente para conseguir la libertad constituyente. Este corto está realizado para despertar a la gente que lleva adoctrinada desde el 78, o incluso antes, representando a una adolescente que quiere aportar a España de la mejor manera posible, pero se da cuenta de que, haga lo que haga, si usa su voto y usa este sistema corrupto, todo acaba corrompido con su participación. Así que la solución es NO VOTAR no usar el sistema, y REBELARSE ante ello, exigiendo separación de poderes y representación.

Manipulacion por todas partes en la riada de Valencia del 29 de octubre de 2024



Vídeo de Iker Jimenez

Durante el mes de noviembre de 2024 se ha producido en España una tremenda manipulación mediática en torno a las inundaciones de Valencia provocadas por la desidia de las administraciones tanto estatales como autonómicas que se han saldado con más de 200 muertos, 400.000 personas afectadas y 100.000 vehículos destruidos. Durante las primeras 48 horas nadie acudió a socorrer a los afectados y se prohibió al ejército, bomberos, etc... que acudieran al rescate, rechazándose igualmente la ayuda internacional. Como contrapartida se formaron grandes grupos populares de ayuda, gente del norte de Valencia que iba andando a ayudar a los afectados y voluntarios de toda España que se personaron y ayudaron a los afectados. Al no haber una coordinación gran parte de los esfuerzos fueron inútiles. La prensa de todo tipo esparció unas falsas informaciones cuyo único objetivo era salvaguardar las responsabilidades de los partidos políticos. El Presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el Rey Felipe se atrevieron a aparecer para hacerse unos fotos mediáticas con los afectados y fueron expulsados por unos vecinos indignados por el maltrato que habían recibido de las autoridades.

De todo lo ocurrido saco 3 conclusiones:

1) LA OPINION PÚBLICA NO VA A REACCIONAR. El actual marketing político, la continúa manipulación es muy efectiva. Esto es así

2) UNA VEZ METIDO (EL VOTO) NADA DE LO PROMETIDO. Hay una absoluta indiferencia por parte de los políticos hacia los votantes, una vez conseguida la estafa del voto no les interesamos para nada. Ya saben que su marketing político volverá a ser efectivo cuando vuelvan a necesitar nuestros votos.

3) ALLÁ TE LAS APAÑES. Bueno, pues aquí es donde la labor de Avanza ONG comienza, si antes éramos necesarios ahora lo somos más, y esto va a ir en aumento en los próximos años. Esto es así.

Y Juan Manuel de Prada publicó este artículo que expresaba magníficamente lo que sentíamos:

La chusma gobernante, de consuno con los loritos sistémicos que controlan los medios de adoctrinamiento de masas, han atribuido las inundaciones de Levante al llamado ‘cambio climático’. Así lo ha proclamado Ursulina Von der Leyen, con esa fatuidad engolada que emplean estos farfantes y farsantes, acostumbrados a mearnos en la jeta: «Es la dramática realidad del cambio climático». Sólo les ha faltado meter en el guiso a Putin, a estos hijos de la grandísima puta.

En la gota fría de 1982, que reventó la presa de Tous ocasionando cuarenta muertos, llegaron a caer mil litros por metro cuadrado en Cortes de Pallàs (el doble de los que han caído en esta ocasión). Y los más viejos del lugar recordarán también la gota fría que provocó ochenta muertos en 1957, de la que no tenemos datos de precipitación fiables, porque por entonces la capacidad máxima de los pluviómetros era de doscientos litros por metro cuadrado. Tanto en 1957 como en 1982 ocurrió lo mismo que en este 2024, un fenómeno meteorológico típico de estas fechas en el Levante español: aire polar marítimo con viento de levante que trae lluvias torrenciales. Es la ‘gota fría’ de toda la santa vida de Dios, que ahora la chusma gobernante, de consuno con los loritos sistémicos al frente de los medios de adoctrinamiento de masas, llaman ‘Dana’. Pero decir gota fría es referirse a un fenómeno meteorológico sobradamente conocido en tierras levantinas; y estos hijos de la grandísima puta necesitan crear un ‘relato’ para panolis que presente lo acaecido como algo nuevo, desconocido, inopinado y terriblemente devastador, causado por ese ‘cambio climático’ del que todos, todas y todes somos culpables. Porque a estos hijos de la grandísima puta no les basta con exonerarse de culpa, sino que quieren extenderla sobre toda la población, descargando sobre la sufrida gente la responsabilidad de las catástrofes naturales, justificando así las imposiciones a las que nos someten, para lucro de la plutocracia a la que sirven. Si en 1957 y en 1982 la gota fría produjo menos víctimas que en 2024, a pesar de que los medios para predecirla, prevenirla y paliarla eran mucho menores, es porque estamos gobernados por incompetentes criminales sólo atentos a su pitanza que nos expolian materialmente y nos envilecen moralmente.

Tenemos que aguantar que estos hijos de la grandísima puta nos lancen cientos de alertas grotescas en verano, anunciándonos el apocalipsis por achicharramiento, para construir su relato para panolis sobre el llamado ‘cambio climático’. En cambio, cuando se produce una alerta meteorológica real, con previsiones de lluvias torrenciales muy peligrosas, esta chusma se ha quedado de brazos cruzados. Con avisos naranjas el lunes, tendrían que haber movilizado a todos los empleados públicos duchos en labores de auxilio, tendrían que haber suspendido las clases en las escuelas y toda actividad laboral no esencial, tendrían que haber exhortado a la población para que no saliese de sus casas e incluso evacuado algunas localidades. Pero estos hijos de la grandísima puta no movieron un dedo, ni siquiera cuando empezó el diluvio; y, en su negligencia criminal, dejaron que la gente se adentrase en automóvil por carreteras que ya estaban inundadas, dejaron que la gente saliese de sus casas en pueblos con ramblas donde el agua alcanzaba alturas de más de un metro. Es la misma negligencia criminal que antes los llevó –a ellos o a quienes les precedieron en la pitanza– a aprobar planes urbanísticos asesinos, levantando casas a orillas de las ramblas, o de arroyos y ríos habitualmente secos, como si bastase con canalizaciones de chichinabo o con los carrizos de las orillas para contener los desbordamientos ocasionados por la gota fría.

Eso en lo que respecta a las previsiones. En cuanto a los remedios, estamos mostrando al mundo que España es un estado fallido gobernado por hijos de la grandísima puta que destinan decenas de miles de policías, guardias civiles y militares para blindar sus cumbrecitas coloniales y demás saraos sistémicos, pero son incapaces de movilizar al Ejército para despejar carreteras y atender a la población que carece de agua potable, medicinas y alimentos básicos, tal vez porque el Ejército español está haciendo el oso hormiguero en las misiones que nos impone el Tío Sam en los arrabales del atlas, para asegurar el clima belicista que interesa al complejo industrial militar. En el colmo de la avilantez, el doctor Sánchez, recién llegado de hacer el indio para tapar las ignominias de la catedrática Begoñísima y las suyas propias, tuvo el cuajo de insinuar que la hecatombe se había producido porque la gente desoyó las indicaciones de protección civil; pero lo cierto es que, cuando a los móviles de los valencianos llegaron tales indicaciones, mucha gente ya se estaba ahogando, o estaba siendo arrastrada. La hecatombe no la ha producido ningún ‘cambio climático’, como pretenden estos hijos de la grandísima puta, sino su incompetencia criminal. Si los españoles de hogaño no tuviésemos horchata en las venas, tendríamos que ahorcarlos y después descuartizarlos, exponiendo por último sus despojos en la plaza pública, para que sean carnaza de las moscas y las aves carroñeras, como conviene hacer con los tiranos. Pero, como estamos dejados de la mano de Dios, seguiremos permitiendo que nos meen en la jeta; y, por supuesto, nos dirán que sus orines pestilentes, como la gota fría de toda la santa vida de Dios, es «la dramática realidad del cambio climático».

Por manipulación de la historia

 Los vencedores son los que escriben la historia. En este vídeo tenemos 7 asombrosas conspiraciones del siglo XX que finalmente resultaron ser ciertas:


7) El famoso viaje de Lenin de Suiza a Rusia, el 9 de abril de 1917, una expedición de 30 personas en tren, fue financiado por los servicios secretos alemanes a fin de que Rusia abandonara la Primera Guerra Mundial. Lenin llegó a Rusia para liderar la revolución bolchevique, y cuando finalmente llegó al poder abandonó la Primera Guerra Mundial.

6) Mussolini fue espía británico durante la Primera Guerra Mundial.

5) Soborno a los generales franquistas por parte de los británicos para garantizar la neutralidad de España durante la Segunda Guerra Mundial.

4) Infiltración del KGB soviético a partir de 1936 en los seminarios católicos del Vaticano a fin de destruir desde dentro a la Iglesia Católica. El objetivo era provocar una revisión de los dogmas fundamentales de la Iglesia Católica para lograr su división interna y su descomposición. Consiguieron infiltrar al menos 2.000 sacerdotes, lo que explicaría el Concilio del Vaticano II y la Teología de la Liberación.

3) Unos 1.600 científicos alemanes nazis fueron reclutados por EEUU para que trabajaran en los proyectos espaciales. Muchos de ellos fueron absueltos de sus crímenes de guerra y empezaron a trabajar para EEUU.

2)  Igualmente científicos alemanes nazis fueron reclutados por la URSS para que trabajaran en sus proyectos atómicos

1) La operación Doctor Zhivago. Esta famosa novela fue publicada por primera vez bajo un costoso operativo montado por la CIA a fin de desacreditar al sistema comunista de la URRSS. Fue un pilar fundamental de la campaña de propaganda anticomunista que durante toda la Guerra Fría llevó a cabo la CIA.

Manipulación por resilencia

CONTRA LA RESILIENCIA
Juan Manuel de Prada

Leo en estas jornadas estivales 'Odio la resiliencia' (El Viejo Topo), un formidable panfleto del filósofo italiano Diego Fusaro, uno de los pocos pensadores europeos radicalmente disidentes. Para Fusaro, la resiliencia es la forma de abulia que conviene a los opresores. El hombre resiliente acepta que las desgracias son ineluctables y que, por lo tanto, corresponde a quien las sufre habituarse a convivir con ellas. Como no podemos cambiar el estado de las cosas –nos alecciona la chusma gobernante que nunca aparta esta palabreja de sus labios mendaces–, hay que sobrellevarlo con entereza y perseverancia. Así el «resiliente» acepta una existencia subalterna que se embellece con una retórica huera de épica «superación»; pero lo cierto es que el resiliente es un cipayo que ha renunciado a la capacidad transformadora de la realidad propia del ser humano ante las situaciones oprobiosas, indecentes o inicuas.

La resiliencia nos exige soportar las adversidades sin que nos aniquilen, sin que ni siquiera nos deformen, logrando seguir siendo los mismos. El hombre resiliente, hijo tonto y masoca del nihilismo posmoderno, se conforma con lo que hay, porque piensa que es todo lo que puede haber. Así se convierte –en acertada expresión de Fusaro– en «miembro de un rebaño amorfo y sin pastor» que acepta las condiciones del redil, pues no contempla la posibilidad de alternativas ni vía alguna de escape. Y piensa mentecatamente que esta aceptación lo hace más fuerte. La resiliencia, a la postre, no es otra cosa sino la «servidumbre voluntaria» a la que se refería La Boétie en su clásico discurso; sólo que el amo que esclaviza al resiliente a la vez tiene la habilidad socarrona de hacerle creer que lo está «empoderando», dotándolo de capacidad para enfrentarse con «éxito» a las dificultades que aplastan su vida. El resiliente hace de la necesidad virtud y de la explotación que sufre una oportunidad. Y siempre, por supuesto, manteniendo una «actitud positiva» ante las adversidades. Porque el resiliente, para no quebrarse, debe ser elástico y asumir la «fluidez» como consigna vital: fluidez laboral, fluidez intelectual, fluidez familiar, fluidez habitacional y hasta fluidez de género. Así, siendo siempre «fluido», el resiliente encaja todos los golpes y los percibe grotescamente como oportunidades de maduración. El resiliente es el 'sparring' perfecto, que se cae y se levanta hasta el infinito.

Huelga decir que los gobernantes malignos, que presumen de combatir el cambio climático pero se abstienen de combatir el alza del precio del aceite o de la luz, están encantados con el hombre resiliente, capaz de encajar sin pestañear las injusticias. El hombre resiliente es el súbdito perfecto que ayuda a estos gobernantes malignos a combatir el cambio climático desplazándose en patinete eléctrico y viviendo en un cuchitril, mientras su sueldo se encoge, mientras se agiganta la inflación y su trabajo se precariza. Y, como entiende que las circunstancias hostiles son inmutables, acepta de buen grado que las únicas mutaciones posibles se refieran a sus hábitos. Así, cambia el aceite de oliva por el aceite de girasol, cambia el filete por la pizza recalentada en el microondas, cambia el automóvil por el patinete eléctrico, cambia la prole por la mascota, etcétera. El hombre «resiliente» deja de ser causa eficiente primaria de la economía, para convertirse en «material» que soporta todo tipo de golpes y violencias.

La resiliencia, en fin, es una parodia de la resignación cristiana para un mundo que se ha quedado sin fe en las promesas divinas. Se funda en la ética protestante del capitalismo estudiada por Weber, según la cual las desgracias y los éxitos sólo dependen del individuo y de su «predestinación» a la salvación o la condena. Según esta visión, ya no existen injusticias ni explotación, sino una multitud de soluciones unipersonales, algunas de las cuales triunfan mientras otras fracasan. Y el triunfo o el fracaso se cifran en la capacidad de resiliencia del individuo. Sólo que, como son muchos los resilientes que no dejan de llevarse bofetadas, los amos del cotarro necesitan convencerlos de que sus derrotas son en realidad grandiosos éxitos, porque les permiten –'risum teneatis'– «crecer en el plano personal», poniendo a prueba su capacidad estoica de adaptación. Digamos que la idea teológica de la «predestinación» se asocia con una suerte de euforizante igualitarismo prometeico que hace creer a cualquier cretino que su resiliencia lo terminará convirtiendo en un «elegido»; y que, además, cuantos más golpes reciba, más posibilidades tendrá de hallarse entre los muy selectos «elegidos» finales.

Por supuesto, de todos sus sufrimientos será siempre responsable el individuo que aún no ha alcanzado un grado de plena adaptación. Ya no existirán injusticias que deban ser erradicadas o corregidas; tan sólo habrá sufrimientos individuales de personas que aún no han sido capaces de aprovechar las oportunidades que el nuevo orden mundial les brinda generosamente. Para la teología cristiana, haciendo el bien en este mundo podíamos aspirar a un más allá mejor. En la jaula que nos propone la resiliencia, nuestra acción debe conformarse con la aceptación de lo que hay, concebido como una fatalidad perpetua que no podemos cambiar y ante lo cual sólo nos resta adaptarnos.

Y, para hacer más llevadera la depresiva permanencia en este eterno presente inamovible, los demagogos ofrecen a todos los resilientes entretenimientos plebeyos, hedonismos subalternos y derechos de bragueta que les permitan abdicar de su pasión transformadora. La búsqueda de la salvación en la teología cristiana era una fuerza transformadora del mundo, pues nos exigía volcarnos sobre el prójimo y mejorar su vida; la salvación que se ofrece al hombre resiliente no es otra sino alcanzar un equilibrio interior que le permita ser un buen sparring, sin importarle el sufrimiento que le rodea. A fin de cuentas, quien sufre es un inepto que no ha sabido adaptarse.

Manipulación por mentiras

 "Mentir constantemente no tiene como objetivo hacer que la gente crea una mentira, sino garantizar que ya nadie crea en nada. Un pueblo que ya no puede distinguir entre la verdad y la mentira no puede distinguir entre el bien y el mal. Y un pueblo así, privado del poder de pensar y juzgar, está, sin saberlo ni quererlo, completamente sometido al imperio de la mentira. Con gente así, puedes hacer lo que quieras."

Hannah Arendt (historiadora y filósofa alemana)

Manipulación por hipocresía




 








Ser directo, sincero y frontal es una virtud pero te harán creer que es un defecto.

La cabeza alta y la cara descubierta siempre

Martin Sánchez

Manipulación por ingeniería social: como convertirnos en pacientes

Cómo convertirnos en ‘pacientes’

Por Juan Manuel de Prada

Concluíamos un artículo anterior citando a Philp K. Dick, que profetizaba sociedades dominadas por psicópatas que nos convierten en ‘pacientes’. Pero, ¿cómo se logra esta metamorfosis? Ante todo, resulta fundamental lograr el aislamiento metódico del sujeto a través de la dependencia tecnológica, privarlo de las tradiciones que dan consistencia y espesor a sus días, evitar que en su juicio sobre la realidad intervenga la experiencia acumulada por quienes le precedieron. Una vez que se ha logrado esta labor desvinculadora, resulta muy sencillo presentar un mundo acechado por amenazas incoercibles (el cambio climático, el virus letal de temporada, etcétera) o por monstruos de ideologías malvadas que sólo puede ser derrotados si el sujeto acata las formas de vida que los demagogos sistémicos le imponen.

Para encerrar a la pobre gente engañada en esa ficción psicótica, es muy importante desarrollar técnicas de manipulación social. Como señalaba Edward Bernays, el sobrino de Freud, en su obra clásica ‘Propaganda’, «la manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones de las masas es un elemento importante de la sociedad democrática. Quienes manipulan este mecanismo invisible constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder. Somos gobernados, nuestras mentes son moldeadas, nuestros gustos son definidos y nuestras ideas son sugeridas en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar».

Esta labor de persuasión oculta es ‘pluridisciplinar’ –medios de comunicación, demoscopia, etcétera– y tiene como cometido primordial instilarnos las ‘percepciones’ convenientes, de tal modo que toda noción firme sobre la realidad se derrita y difumine, hasta volatilizarse. Y esas ‘percepciones’ se instilarán siempre del modo más ‘riguroso’ posible, con apelaciones a la ‘ciencia’ o a la ‘estadística’, que la gente idiotizada deglutirá como si fueran verdades reveladas, sin detenerse a pensar, sin poder pensar ya, convertida en rebaño de fanáticos capaces de defender con su propia vida la ‘inmunidad de rebaño’ o la ‘huella de carbono’, o los índices de contagio o dióxido de carbono que han leído en su medio de cretinización de masas favorito. Así, imbuyendo ‘percepciones’ avaladas por la ‘ciencia’ y la ‘estadística’ se puede hacer creer a los pacientes, por ejemplo, que el pasado mes de julio –uno de los más frescos que uno recuerde– ha vivido bajo el peligro constante de un calor apocalíptico.

Los manipuladores sociales pueden inventar a su gusto la realidad, sabiendo que los individuos viven tan felices en su burbuja epistemológica. Y se dedican a gestionar, construir y manipular las percepciones que les benefician, a la vez que tachan de paranoica o conspiracionista toda percepción disidente que ose contrariar las que ellos fabrican (y de bulos o ‘fake news’ todas las informaciones que desafían la propaganda oficial). Así los psicópatas nos convierten en pacientes.

Manipulación por ingeniería social: en manos de psicópatas

EN MANOS DE PSICÓPATAS 
Juan Manuel de Prada

Ahora que han pasado años de aquel atropello ya podemos decirlo sin ambages. Todas aquellas medidas alucinantemente vejatorias que nos impusieron durante la plaga coronavírica, con enloquecedores arrestos domiciliarios, toques de queda arbitrarios, utilización demente de mascarillas en espacios abiertos, distancias de seguridad arbitrarias, imposición de pasaportes para asegurar el rastreo de la población dócil y estigmatizar a la rebelde y demás prohibiciones desquiciadas fueron un experimento biopolítico. Todas aquellas consignas aberrantes que impusieron los gobiernos y propalaron los loritos sistémicos no tenían otro objeto sino convertirnos en papilla humana genuflexa y temblona.

Pero nada de esto hubiese sido posible sin un eclipse de la conciencia moral, sin un desvanecimiento del sentido común. Nuestros gobernantes instauraron un reino del absurdo, una suerte de distopía grotesca; pero ellos no son absurdos ni grotescos, son malignos. Y el mal actúa siempre a impulsos de una oscura lógica. Con aquellas medidas anhelaban crear en nosotros un 'shock' que nos hiciera extraviar toda certidumbre y desactivara nuestro pensamiento racional. Los manipuladores sociales saben perfectamente que basta aislar al ser humano para convertirlo en un gurruño de plastilina maleable. Estas técnicas de manipulación y aislamiento mental, tan típicas de las sectas, son las que entonces emplearon con nosotros. Y les funcionaron maravillosamente.

Muchos ilusos piensan que estas técnicas de manipulación mental son propias de las antañonas ideologías totalitarias. Pero lo cierto es que ningún régimen político las ha implantado tan eficazmente como la democracia. Nuestra sensibilidad cobarde se estremece ante las torturas físicas que molturan los cuerpos; pero es mucho más cruel y nefanda la tortura de los espíritus, que nos vuelve insensibles y rígidos (o sea, fanáticos). El miedo nos priva de toda capacidad de reacción racional, porque pensar se vuelve de repente peligroso. Y así, se logra ese estado de estupor o 'coma moral' en el que las personas se convierten en marionetas; un estado más contagioso que cualquier virus.

Aquel experimento fue un rotundo éxito, que se coronó con la aceptación gustosa de las terapias génicas, una nueva y aséptica versión del derecho de pernada, que permitía al señor invadir los orificios de sus siervas, desflorándolas. Entonces nos invadieron los genes, provocándonos ictus y trombosis, infartos y turbocánceres; de este modo el «pacto social» del malvado Rousseau se convirtió en plena donación corporal. Y así se alcanzó el último finisterre de la biopolítica: la conversión del ciudadano en paciente, objetivo prioritario de los psicópatas, tal como intuyó genialmente Philip K. Dick: «No puede haber nada potencialmente más peligroso que una sociedad en la que los psicópatas dominan, definen los valores, controlan los medios de comunicación… Van a convertirnos otra vez en pacientes».

Manipulación audiovisual

Aunque ver una película o una serie nos pueda parecer algo inocente e inocuo, en realidad estos medios audiovisuales se han utilizado y se utilizan con fines propagandísticos y para imponer narrativas. Pero de modo lo más sibilino posible para intentar que pase desapercibido para la audiencia.

Tradicionalmente, el cine ha sido empleado por las grandes potencias, y muy especialmente por Estados Unidos, como un instrumento para satisfacer sus intereses geopolíticos.

Si nos fijamos con atención, veremos cómo los “malos” de las películas han ido cambiando al mismo ritmo que los enemigos del Pentágono. Un Pentágono que no solamente ha colaborado con los guionistas y productores, sino que no pocas ocasiones ha sido el verdadero promotor de las películas.

En definitiva, el cine, bélico o no, es una potente arma para influir, concienciar y manipular a las sociedades de forma masiva, tanto a las propias como a todas aquellas que creían estar disfrutando con películas inofensivas.

También lo han intentado otras potencias, como la URSS/Rusia, pero con mucho menor éxito, dada su reducida difusión en comparación con la estadounidense. Desde hace unos pocos años, China ha comprendido la importancia de este medio para difundir su mensaje y está haciendo una potentísima apuesta por el cine y las series. Un caso aparte es India, un verdadero potencial cinematográfico, con su Bollywood, por más que sea un gran desconocido en los países occidentales.

Actualmente, también sufrimos una manipulación en las plataformas, como puede ser Netflix o Max. Especialmente en el sentido de una imposición woke, que llega al extremo de que ninguna serie o película pueda ser emitida en estas plataformas si no muestra una diversidad racial o sexual, aunque no encaje en absoluto en el guion. Es otra forma de imponer a las poblaciones diferentes modelos sociales a través del entretenimiento.

Los conflictos actuales, como puede ser la guerra internacional que se libra en Ucrania, tampoco se escapan a estas influencias audiovisuales.

https://www.youtube.com/live/lv-QwsqzO7o?si=ppLu7JItdjolKrKF

Manipulación por el cambio climático

El clima es un fenómeno cambiante, por tanto, ¿tiene el más mínimo sentido la expresión cambio climático, sugiriendo que existen unas condiciones climáticas invariables, no sujetas al cambio, que han de ir repitiéndose años tras año y que, si no es así, estamos ante una grave alteración del clima? 

Pues no, es un sinsentido, una sinrazón y como tal ha de ser tratado: con una sonora carcajada ante tamaña bobada.

Y sobre todo la expresión cambio climático es una tremenda manipulación del lenguaje, muy certeramente diseñada por los laboratorios de ingenieria social para inducirnos un miedo cósmico ante el desastre climático que está a punto de acabar con nuestra existencia (ja, ja, ja, ja, ja)

Manipulación por ideología feminista

 

HOMBRES “DECONSTRUIDOS”
(Reflexiones desde la trinchera / Mártin Sánchez).

Pocos fenómenos de la posmodernidad resultan tan vergonzosos y esperpénticos como el de los llamados “hombres deconstruidos”. Esos que reniegan de su naturaleza y de su propia biología obedeciendo a una imposición ideológica basada en especulaciones ficticias carentes de toda lógica.

Los colectivos “feministas” se refieren a estos medio-hombres como “aliados” o “aliades”. Un apelativo que vendría a significar algo así como… animales de compañía sumisos y obedientes que no crean problemas y hacen lo que se les ordena a cambio de ciertas migajas emocionales (que no sexuales).

Los hombres deconstruidos son el resultado de años de propaganda e ingeniería social diseñada para desempoderar al sexo masculino a través del chantaje psicológico, la estigmatización y la ridiculización de la propia esencia biológica del individuo.

Si analizamos la palabra “deconstruir” observaremos que es una aberración en sí misma. Pues un hombre deconstruido sería, más bien, la caricatura de un hombre. Aquel que se avergüence y renuncie a su propia esencia será infeliz toda la vida.

Una vez más asistimos a otro claro ejemplo de como un slogan publicitario repetido durante décadas puede acabar instalándose en el inconsciente de los más incautos por muy absurdo y grotesco que este sea.

Los hombres llevamos grabado en nuestro código genético la función de impulsores, de conquistadores, de proveedores y de protectores. El equilibrio de la naturaleza humana pasa por asumir esta realidad y ponerla en práctica.

Por eso debemos recordarles a los más jóvenes la esencia de lo que realmente son para que se sientan en paz y orgullosos de su naturaleza pues el futuro de nuestra especie depende de su capacidad para aceptarse a sí mismos y cumplir con la misión divina que les ha traído a este plano terrenal.

Europa ha muerto

El único continente del mundo que no se defiende. El origen de la mayor concentración de cultura de la historia, está poblado actualmente por burgueses acomplejados equiwocados, secuestrados por hijos que les riñen a cada frase. Papá, no seas racista; mamá, no seas machista, abuela, no seas fascista…

La propaganda en los colegios y universidades que lleva operando décadas está germinando. Los orgullosos herederos de los imperios griego, romano, español… que ensancharon el mundo, son ahora peleles sin personalidad preocupados por autocensurarse constantemente para ser aceptados. 

El rapto de Europa ya no es un mito clásico, es una realidad financiada por el Nuevo Orden Mundial.

Un aullido.

Fernando López-Mirones



El lenguaje es una herramienta tramposa

El lenguaje es una herramienta tramposa. Nosotros mismos lo creamos e inventamos, a causa de nuestro deseo de comunicar nuestras experiencias; sin embargo, en vez de transmitir de manera certera aquello que hemos experimentado y sentido, el lenguaje tiende a confundirnos y acaba haciéndonos tomar el símbolo por la realidad. 

 D. T. Suzuki. ¿Qué es el Zen?