1984: Policía del pensamiento

Se caracteriza por arrestar a los "ciudadanos" que "piensan" en cosas que van en detrimento de las consignas del Partido. El crimen de pensamiento ("crimental" o "pensacrimen") es lógicamente el más grave de todos los crímenes sancionados por el Partido. La Policía del Pensamiento utiliza unas máquinas llamadas telepantallas similares a televisores provistos de un micrófono integrado, los cuales permiten a los agentes de la Policía del Pensamiento escuchar y grabar las conversaciones realizadas entre las personas que se encuentran a cierta proximidad de la telepantalla.

El Partido obliga a los ciudadanos a poseer telepantallas en sus casas y oficinas, al punto de eliminar todo rastro de privacidad en la vida del individuo. Aparte de las telepantallas, ejercían el control mediante el uso masivo de micrófonos en las calles e, incluso, en el campo. El castigo por "pensar mal" es ser secuestrado y torturado para hacer confesar los crímenes de pensamiento.